Blanco griego

En este artículo para The New Yorker, The Myth of Whiteness in Classical Sculpture, Margaret Talbot habla de “el secreto mejor guardado que ni siquiera es un secreto”. Las esculturas clásicas, que la historia del arte siempre nos muestra de un blanco impecable, en realidad eran coloreadas. De hecho, muchos hallazgos arqueológicos presentan restos de color, que si no se analizan cuidadosamente se pierden. Y luego, encima, en muchas ocasiones, fueron limpiadas y pulidas para la exhibición. Varios investigadores están intentando revertir esto, pero no solo se enfrentan a distintos tipos de análisis y cuestiones técnicas a la hora de las excavaciones, sino también con el concepto del público acerca del blanco de las esculturas como algo elegante y sobrio.

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