Ximenez

No le va a ir bien en Nueva York

A veces un chiste del New Yorker como este me despierta y me hace tener fe en la humanidad.

Fuente.

Tim Wu: “El futuro de la humanidad depende de la ética del diseño

Tim Wu

Las plataformas como Facebook están diseñadas para meternos en un “falso loop”, en el que nada llega jamás a una conclusión. Pero nuestro cerebro está programado para narraciones con un comienzo y un final. La falta de final nos deja insatisfechos, y lleva a que sigamos eternamente dentro del loop de Facebook sin poder jamás llegar a un cierre.

El diseño de esas plataformas debería ser lo bastante ético como para evitar estas trampas. Así lo explica Tim Wu, tan convincente que hoy me siento un poquito peor que ayer.

En 1968, Douglas Engelbart presentaba algo nuevo

Hace medio siglo, Douglas Engelbart presentó una computadora que, en vez de esconderse en alguna sala de acceso restringido, se ofrecía al alcance de cualquiera. ¡No había que saber programar! ¡Se tecleaban frases normales! Y lo más extraño de todo: se controlaba con una especie de cajita con ruedas, a la que Engelbart llamaba, ridículamente, “mouse”. Este tipo andaba levemente adelantado a su época, por supuesto, como quedó demostrado durante la parva de años en que nada parecido llegó a nuestros escritorios.

Claro de luna al cuadrado

“Claro de luna” (Debussy) sobre la luna (por la NASA). (Vía Kottke.)

El zen y el arte de tipear

Hace poco mi hijo me dijo que el Dalai Lama medita arreglando relojes. Me pareció un dato simpático, aunque no le creí mucho. Igual que todo el mundo, mi hijo encuentra su información en lugares turbios de la web, como redes sociales y foros de juegos.

El Dalai Lama arregla relojes

Resulta que es cierto. Al menos, tan cierto como puede ser lo que aparece en un sitio llamado Facts and Details, con el apoyo de la foto del costado.

Frank Bruni, columnista del New York Times, no nombra al Dalai Lama en su columna de hoy, pero podría. Lo que aprendió Bruni a los 17 años en una “escuela de secretariado” fue, superficialmente, a tipear. En un nivel más profundo, a concentrarse en una tarea aburrida por largo tiempo. “Hay muchos caminos a la disciplina y la confianza. Yo llegué tipeando”.

Más tarde se encontraría con libros como Zen and the Art of Motorcycle Maintenance, de Robert M. Pirsig, que habla de lo mismo. Tipear, dice Bruni, era su equivalente al mantenimiento de una moto, “el ejercicio monótono que llevaba a cabo siguiendo un estándar clásico y exigente, hasta el último detalle” (“the humdrum exercise that I performed to a classical, exacting standard, getting the details right”).

Haberlo sabido antes. Qué necesario es tener un recurso, un refugio, una reserva así, y cuánto cuesta generarlo. Como cuesta confesar que no, los jueguitos de compu o de teléfono no tienen el mismo efecto.

Norwegian Wood: Catorce versiones en diagonal

Imprimir edificios en 3D (para vivir en Marte)

Lo explican en Fast Company. (La imagen es de la NASA.)

Cómo empeorar el tránsito

Si uno agrega una ruta nueva a las que ya existen para viajar entre dos puntos, es posible que el tránsito empeore en vez de mejorar. Esta es la paradoja de Braess, que Adrián Paenza explica amablemente en El Cohete a la Luna. Para una descripción más técnica, siempre se puede contar con Wikipedia.

Esto se emparenta con el fenómeno de la demanda inducida, cuando se aplica al transporte: agregá más carriles a una autopista, y el tránsito empeorará. Según Wikipedia,

el urbanista Jeff Speck ha llamado a la demanda inducida “el gran agujero intelectual intelectual en la planificación de la ciudad, la única certeza profesional que todos los que piensan parecen reconocer, aunque casi nadie está dispuesto a hacer algo al respecto”.

Igual, como explica Tom Gauld, esto no va a durar para siempre. Quién sabe a dónde nos llevará el futuro:

Pueblo Potemkin

Kijŏng-dong, pueblo fantasma en la zona desmilitarizada que separa las dos Coreas. Foto: dominio público.

La postura oficial del gobierno norcoreano es que el pueblo alberga una granja colectiva de 200 familias equipada con guarderías, escuelas de primaria y secundaria, y un hospital.​ Sin embargo, la observación que se ha hecho del pueblo desde el sur sugiere que se trata en realidad de un pueblo Potemkin deshabitado, construido en los años 1950 sin reparar en gastos, en una maniobra propagandística destinada a promover la deserción en Surcorea y alojar a los soldados del régimen juche destinados en las fortificaciones, puestos de artillería y búnkeres subterráneos situados a lo largo de la frontera. Pese a que no puede ser visitado, se trata de la única localidad norcoreana visible y audible desde Corea del Sur, y por extensión el mundo occidental. (Wikipedia)