Literatura

Estamos acá

“Todos mezclado, todos manoseados” como dice el tango.

Me crucé con una animación que ganó el Oscar en 1983, que -quizás no casualmente- se llama Tango. Es de un artista polaco: Zbigniew Rybczyński (no sé cómo se pronuncia, claro), y es una cámara fija que enfoca una habitación en la que van apareciendo 36 personajes sin interacción entre sí, como si se superpusieran los planos temporales de la vida en ese cuarto. La animación y más información sobre el artista en esta página: DionisoPunk (que parece tener mucho más para revisar y mirar). También la dejo acá:


Me hizo acordar a la novela gráfica Here, de Richard McGuire, que es una cosa impresionante. Por acá una reseña de The Guardian con más información. Y buscando sobre esto, encontré que hay también una versión digital, que me encantaría tener y chusmear.

En cuanto a literatura electrónica, hace unos meses en el Congreso de Promoción de Lectura de la Feria Internacional del libro de Buenos Aires, vi la ponencia de Lucas Ramada Prieto sobre esto mismo: apps, libros digitales, juegos… esas narrativas que no tienen límite preciso entre lo interactivo y lo tecnológico. Entre muchas otras cosas (la ponencia estuvo muy muy interesante) recomendó 18 Cadence, un ¿juego? literario que también transcurre en el mismo lugar a través del tiempo. Así que lo dejo acá para que lo explore mi yo del futuro o alguien que se siente luego en este lugar.

La noche blanca

Lighthousekeeping

El capítulo “La inquilina del sol” de La niña del faro, de Jeanette Winterson, traducida por Alejandro Palomas, empieza con esta frase:

La luz de la luna teñía de blanco la noche.

Lindo, ¿no? Claro que el capítulo “Tenant of the sun” de Lighthousekeeping, de Jeanette Winterson, sin traducir, empieza con esta frase:

The moon shone the night white.

Se me cayeron las medias al verla. To shine como verbo transitivo, además de la noche blanca, además de la sonoridad, la rima interna deliberada, el ritmo.

Es uno de los tantos problemas de la traducción. ¿Qué se hace con algo tan contundente? Por esto, y mil cosas más, si uno quiere desarrollar un estilo en el idioma que maneja tiene que dejar de leer traducciones.
Como juego, vale la pena probar otras formas de traducir esa frase. Digamos:

La luna ponía blanca la noche.

Es corta. Y se toma venganza del inglés usando el verbo “poner” de un modo bien idiomático. Pero no llega al nivel de mérito del original. ¿Alguien da más? ¿De qué otras formas se puede rescatar la joya lunar de Jeanette?