animación

Dibujos animados de las cavernas

Me crucé otra vez con este tema, aunque el artículo tiene unos años: Early Human Made Animated Art, de Zach Zorich. Ya había visto algo sobre esto cuando se estrenó en cine la película de Herzog Cave of Forgotten Dreams.

La teoría es que algunas imágenes rupestres, a la luz tenue de la iluminación paleolítica, podían dar la idea de movimiento en las figuras.

Suena exagerado, claro. Pero a la vez no deja de fascinarme lo poco que se sabe acerca de esos dibujos que tienen más de 20000, incluso algunas más de 30000 años en la tierra. ¿Qué historias contaban? ¿Quiénes las hacían?

En los comentarios a este artículo encontré la recomendación para leer este otro: It’s about time, de Warren Criswell, y una novela de Kim Stanley Robinson, que voy a ver si consigo. Y también las ganas para volver a ver la película de Herzog y releer un artículo de John Berger que leí hace un tiempo y que habla también sobre los dibujos en las cuevas de Chauvet.

Deprimentemente bueno

The New Yorker cuenta la historia del origen de la serie animada “depressingly good” Bojack Horseman, con el comienzo de una nueva temporada a la vista, este fin de semana.

Acá el trailer oficial de la primera temporada:

Estamos acá

“Todos mezclado, todos manoseados” como dice el tango.

Me crucé con una animación que ganó el Oscar en 1983, que -quizás no casualmente- se llama Tango. Es de un artista polaco: Zbigniew Rybczyński (no sé cómo se pronuncia, claro), y es una cámara fija que enfoca una habitación en la que van apareciendo 36 personajes sin interacción entre sí, como si se superpusieran los planos temporales de la vida en ese cuarto. La animación y más información sobre el artista en esta página: DionisoPunk (que parece tener mucho más para revisar y mirar). También la dejo acá:


Me hizo acordar a la novela gráfica Here, de Richard McGuire, que es una cosa impresionante. Por acá una reseña de The Guardian con más información. Y buscando sobre esto, encontré que hay también una versión digital, que me encantaría tener y chusmear.

En cuanto a literatura electrónica, hace unos meses en el Congreso de Promoción de Lectura de la Feria Internacional del libro de Buenos Aires, vi la ponencia de Lucas Ramada Prieto sobre esto mismo: apps, libros digitales, juegos… esas narrativas que no tienen límite preciso entre lo interactivo y lo tecnológico. Entre muchas otras cosas (la ponencia estuvo muy muy interesante) recomendó 18 Cadence, un ¿juego? literario que también transcurre en el mismo lugar a través del tiempo. Así que lo dejo acá para que lo explore mi yo del futuro o alguien que se siente luego en este lugar.